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CUARTETO LEIPZIG SIMPLEMENTE PERFECTOS

Esta Temporada Internacional de Conciertos Fernando Rosas 2013, ha resultado sin duda alguna,  excepcional en todos los aspectos, debido a que en ella se han presentado solo conjuntos de absoluta excelencia. Afortunadamente este verdadero regalo para el espíritu, ha ido más allá de los abonados al Teatro Municipal de Las Condes, puesto que los conjuntos han realizado presentaciones gratuitas para estudiantes, preferentemente de música e integrantes de lasorquestas juveniles, en el Teatro Municipal de Ñuñoa, en una formidable iniciativa de la Fundación Beethoven, organizadora de la Temporada y los Conciertos de Extensión. Ahora correspondió la presentación del mundialmente famoso Cuarteto Leipzig (Stefan Arzberger violín I, Tilman Büning violín II, Ivo Bauer viola y Matthias Moosdorf violonchelo),  agrupación considerada como tal vez, la mejor de Europa,algo que los músicos confirmaron en forma esplendida.No es necesario aludir a su técnica y afinación perfectas, algo connatural en ellos, es preciso señalar que sus interpretaciones, simplemente conmocionan a quienes les escuchan, transformándolas en verdaderas experiencias estéticas.Los dos compositores que ocuparon el programa, Franz Joseph Haydn y Franz Schubert, fueron la demostración más pura de cómo se debe abordar el estilo. Bien se sabe que los cuartetos de Haydn, requieren para una buena interpretación, granlimpieza melódica y expresividad clásica, así como un gran manejo del balance entre cadainstrumento, puesto que, al haber diseñado el compositor las pautas de la estructura delcuarteto, estas son simplemente perfectas, por ello exige que cada instrumento sea a la vez independiente y sustento del todo. En el Cuarteto Nº 4 en Re mayor, op. 20 llamado “El Sol”, transitaron desde un pastoso sonido en piano, hasta el expresivo forte, desarrollando estupendamente cadadiálogo instrumental; que decir de la delicada gracia del segundo movimiento, donde en lasvariaciones llevan al pianissimo y su genial final. A la manera de las contradanzas, y en jubiloso espíritu popular, desarrollaron el tercero, mientras el virtuosismo se convirtió en la característica del cuarto. El Cuarteto Nº 1, en Si bemol mayor, conocido como “Prusiano”, fue en extremo diáfano, realzando diálogos y contrastes, asumiendo espléndidamente cada uno de ellos sus intervenciones importantes, algunas de las consideraciones anteriores se repitieron en este cuarteto, que nuevamente maravilló a los asistentes. La segunda parte completó este verdadero banquete, nada menos que con el Cuarteto Nº 14 en Re menor, llamado La Muerte y la Doncella, pues toma como tema del segundo movimiento, la segunda sección del Lied del mismo nombre de Franz Schubert.Sin considerar las dificultades técnicas de la obra, en ella es esencial el enfoque dramático expresivo; en más de alguna oportunidad hemos escuchado versiones que enfatizan lovirtuosístico, que en este cuarteto abunda, pero eso es solo un medio para llegar a las profundidades expresivas, en esta ocasión el Cuarteto Leipzig dio cuenta de cómo abordar, tanto lo virtuoso como lo expresivo. Pocas habíamos visto al público, tan suspendido en emoción, ante esta versión, ataques, cortes, intencionalidad, acentos, llegando incluso a intencionados sonidos casi crudos en algunas secciones, para acentuar el entorno dramático.Al desgarrado inicio de la introducción le siguió un maestro juego de tensiones y contrastesen el desarrollo, a los que agregaron sutiles cambios de pulso, hasta llegar al final que es una síntesis dramática del material temático. Sorprendieron luego, al exponer el tema del segundo movimiento un poco más rápido que lo usual, aunque sin restar en lo más mínimo la expresividad, debido a la progresión dinámico-expresiva que aplicaron. Las diversas variaciones que siguen, mostraron la potencia artística de cada uno de ellos, de acuerdo a las exigencias planteadas por Schubert, en cuanto a diálogos y complementos, al o los instrumentos que conducen el tema en cada variación.No creemos equivocarnos al afirmar, que en su íntima expresividad, esta fue una de las versiones más hermosas, que hayamos escuchado de este movimiento.Peso expresivo en la dinámica forte, caracterizó el tercero de ellos, acompañado ahora de extrovertida pasión. El final fue abrumador en virtuosismo, tomado a una velocidad, que podría ser peligrosa en otro conjunto, pero en ellos todo fue natural, abordando contrastes y juegos dinámicos de inusitada perfección. Podríamos largamente señalar hallazgos de esta verdadera experiencia, que resultó escucharles este cuarteto.De pie y sin personas abandonando el teatro, el público agradeció con grandes ovaciones la versión; el encore, un brevísimo arreglo de un tema de Wagner, cerró una noche estelar.

Gilberto Ponce. (CCA)

blog.codaex.de (18.1.12)

El Cuarteto de Leipzig sin duda sobresale entre los mejores cuartetos de cuerda, y no solamente a nivel nacional. Muchas de sus grabaciones, que desde 1992 son realizadas en exclusiva con el sello de calidad MDG, con razón son consideradas de referencia: Su ciclo de Mozart, sus grabaciones de Schubert, sus grabaciones de Mendelssohn y la grabación completa de las obras de música de cámara de la Segunda Escuela Vienesa con obras de Schönberg, Berg y Webern no son más que algunos de sus hitos discográficos. El Cuarteto de Leipzig es sinónimo de un sonido transparente y preciso, de voces claras y de una profunda comprensión de los compositores y las épocas más dispares. Es este "profundo" concimiento musicológico e histórico-musical (y empatía!) lo que les confiere ventaja frente a los demás conjuntos de primera fila.

(Sal Pichireddu)

 

Memorable debut del Cuarteto de Leipzig en Maverick Concerts

The Boston Musical Intelligencer, 25.7.11

El domingo por la tarde, 24 de julio, el debut del Cuarteto de Leipzig en Maverick Concerts nos proporcionó un acercamiento inusual, aunque muy bienvenido, a la interpretación de cuarteto de cuerda. (...) Desde los primeros instantes musicales, el sonido del LSQ parecía más amplio que el de la mayoría de cuartetos de cuerda. Está formado desde el fondo, basado en la potente interpretación violonchelística de Matthias Moosdorf, sin que este pese demasiado. De hecho, el balance del grupo es maravilloso, con todos los instrumentos audibles y presentes. (...) La interpretación de Mendelssohn acentuó toda la tragedia implacabla de la música, mientras que tocaron el segundo movimiento con una intensidad casi aterradora. El LSQ es consistente pero camaleónico. En el Cuarteto op. 41 n. 3 de Schumann el sonido se volvió más ligero, aunque todavía se reconocía su sonido propio. Después del ferviente segundo movimiento el finale fue deliciosamente danzante. De hecho esta espléndida actuación me motivó a hacer algo que suelo hacer en muy raras ocasiones estos días: Después del concierto compré el set de CDs con los Cuartetos de Cuerda y el Quinteto para piano de Schumann!

(Leslie Gerber)

 

Cuatro artistas de verdad

Scherzo n. 264, junio 2011

La vida fluye de nuevo con naturalidad en los tres cuartetos del op. 76 a cargo del Leipzig, en el que supone el tercer volumen de lo que parece una integral en ciernes. La sedosidad y la tersura del sonido nos sitúan en un mundo cálido, luminoso y envolvente desde el canto inicial del violín en el n. 4, más "Amanecer" que nunca después del Haydn de Fey y los suyos. El humor vuelve a un primer plano en un alegre Menuetto. Fabuloso asimismo el legato con que sale a la luz, en dolce, el tema del segundo movimiento del n. 3. El refinamiento expresivo se cubre parcialmente de sombras en el n. 2, pero sin perder en ningún momento la elegancia y delicadeza que parecen ir en las venas de estos cuatro artistas de verdad, capaces de hacer frente a la variedad de acentos y al virtuosismo del Finale clarificando las líneas y con la misma clase de siempre."

(Asier Vallejo Ugarte)

 

Una estupenda fiesta sonora

Scherzo n. 263, mayo 2011

El Cuarteto de Leipzig es un grupo de mayor abolengo, de recia y oscura sonoridad centroeuropea, que se manejan tan bien en Beethoven (Cuartetos n. 15 y 16, Gran Fuga) como en la integral de los siete cuartetos de Cristóbal Halffter, cuya presentación en bloque era el principal acontecimientos de las tres veladas. (…) Su solidez y su amplitud tímbrica son notables. De ahí que nos pudieran ofrecer una interpretación tan aquilatada como expresiva, tan precisa como matizada. Entendieron perfectamente eso que tan caro es a la escritura del compositor, el empleo adecuado de los silencios. (…) Sería largo detallar las bondades de la recreación y de unas composiciones ya alabadas por su terminación en el mundo expresivo (…). Simplemente apuntemos los impecables pizzicati, la claridad polifónica, singularmente en el Cuarteto n. 2, Memoires, la soltura de la reproducción de los complejísimos pasajes del n. 3 o la sutileza en la gradación de los acontecimientos y encaje entre secciones del citado n. 7. La obras de Beethoven tuvieron su adecuada y elevada interpretación. Los de Leipzig dominan esta literatura, que tienen grabada, como pocos. Una estupenda fiesta sonora.”

(Arturo Reverter)

 

Scherzo, febrero 2011

Crítica de los Cds “Las siete últimas palabras de Cristo en la cruz” y “Cuartetos op. 50 n. 1, 4 y 5” de Haydn. De los muchos y muy buenos cuartetos de cuerda que estos últimos tiempos se han lanzado a grabar obras de Haydn en disco, el Leipzig es de los mejores, tanto por ese sonido denso, pulido y sedoso tan propio de las agrupaciones educadas en la mejor tradición centroeuropea como por su delicado sentido del cantabile, lo que le permite alzar una voz íntima, serena y espiritual a lo largo de toda la partitura de Las siete últimas palabras de Cristo en la cruz sin necesidad de dejar a un lado elementos fundamentales como la belleza, el vuelo lírico o la adecuación al estilo. Pero, al mismo tiempo, estos formidables músicos se muestran también capaces de imprimir acentos fuertemente dramáticos a la introducción de la obra y de aliviar toda la fuerza expresiva acumulada a través de un terremoto final bien vigoroso y encendido. Naturalmente, las versiones de los tres cuartetos del op. 50 que vienen en el segundo disco siguen esa misma línea, y en ellas la aparición de cada tema supone un instante casi mágico de inspiración y plenitud, no hay sino que escuchar el dinamizador Primer Cuarteto, que una vez coronado con un radiante y afilado impulso vitalista se convierte en el auténtico faro resplandeciente del álbum (…).

(Asier Vallejo Ugarte)

 

Vibrante novedad. "Disco excepcional" en Scherzo, septiembre 2010

Crítica del último CD del Cuarteto de Leipzig con el Quinteto con piano de Schumann (con Christian Zacharias) y los cuartetos n° 1 - 3 del op. 41.

MDG nos hace llegar en este álbum los tres Cuartetos de Schumann junto al famoso Quinteto con piano, con la peculiaridad de que los dos primeros Cuartetos se nos ofrecen en la versión original del compositor, previa a los cortes que luego realizó siguiendo los consejos de Mendelssohn para la versión habitualmente escuchada. El Quinteto obtiene una traducción trepidante por parte de Zacharias y el Cuarteto de Leipzig (bellísimo el segundo movimiento, con cuidada alternancia de lirismo y frenética pasión, y vibrantes los dos últimos, rotundos y que captan al oyente de forma inmediata). El Tercer Cuarteto, que completa el primer disco del álbum, nos llega en su versión habitual, con una interpretación llena de efusividad, expresión lírica (especialmente en el primer movimiento y en el Adagio molto) y una hermosa y perfectamente empastada sonoridad, casi orquestal. Trepidante el final, pleno de vitalidad y energía. Espléndida también la versión de los dos primeros Cuartetos, llena de contrastes (escúchense los dos últimos tiempos de esta obra: el Adagio lleno de sereno lirismo, el Presto fulgurante, arrollador). Irresistible el fuego desplegado en el arrebatado Scherzo de esta obra. (...) El Cuarteto de Leipzig se revela, en definitiva, como un formidable traductor de estas páginas, y toda la intensidad que traen a su interpretación, que es muchísima, queda admirablemente captada por la equilibrada y transparente toma de MDG. Un álbum, en definitiva, modélico, que hay que recomendar de inmediato a todos los schumannianos de pro, tanto por lo que tiene de novedad intrínseca en la edición de las partituras como por lo sobresaliente de su interpretación.

(Rafael Ortega Basagoiti)

 

Cuatro tipos con clase: un señor cuarteto

diverdin. 190, marzo 2010

Los Leipziger exhiben un sonido bellísimo, suntuoso, compacto (la conjunción de los cuatro instrumentos es suprema), cálido, voces perfactamente diferenciadas, con más peso y vibrato que en los op. 50 que se comentan más abajo y que abordan desde otra perspectiva, más ligera, festiva, "clásica". Siempre elegantes y equilibrados, evitan todo exceso emocional para producir una lectura serena, meditativa, que sin embargo no excluye el templado desgarre (Deus meus, Deus meus) o la sublime delicadeza (Consummatum est). El sonido es tan hermoso, tocan tan concentradamente, todo fluye con tanta naturalidad que en manos de los Leipziger la sucesión de adagios escapa de la probable monotonía. (...) La prestación del siempre fiable Stefan Arzberger es portentosa: sonido terso,  afinación impecable y articulación impoluta. (...) Sin renunciar a su sonido empastado y suntuoso, consiguen los Leipziger la requerida ligereza mediante un fraseo versátil, elástico, como evidencia el Vivace del Cuarteto den Si b, lleno de gracia, con inteligente utilización de los silencios y de los contrastes dinámicos. (...) A este nivel, si completan el op. 50 será una de las más grandes versiones de este ciclo.

(Miguel Angel González Barrio)

 

Beethoven estudiado a través de varias lentes

New York Times,14.03.10

Los intérpretes proporcionaron una densa, dramática visión de conjunto de la producción de Beethoven, continuamente expansiva en la construcción armónica del discurso sonoro. Sumamente flexible, el conjunto logró reconfigurar su sonoridad en la aproximación a cada obra: la distancia fue considerable entre la calidez reconfortante, la rica tonalidad del temprano Cuarteto en Re mayor, y el resplandor de otro mundo que extrajeron del finale del Opus 127. De todos modos, ambas lecturas tuvieron algunos puntos en común: la firma del Cuarteto de Leipzig fue evidente. Su forma de tocar es ágil, fluida, bien matizada, y se desenvuelve a través de las mayores dificultades técnicas como si nada. El cuarteto culminó el hechizo en el movimiento lento del Opus 127, un adagio de tono sombrío, que en su lectura pareció lucir un doble enfoque: al escuchar la hermosa y equilibrada interpretación pudo oírse el movimiento como desdoblándose en una progresión de acordes, pero al escuchar detenidamente a cada músico, prestando atención al canto de las líneas individuales, se apreció una compleja textura en contrapunto.”

(Allan Kozinn)

blog.codaex.de (18.1.12)

El Cuarteto de Leipzig sin duda sobresale entre los mejores cuartetos de cuerda, y no solamente a nivel nacional. Muchas de sus grabaciones, que desde 1992 son realizadas en exclusiva con el sello de calidad MDG, con razón son consideradas de referencia: Su ciclo de Mozart, sus grabaciones de Schubert, sus grabaciones de Mendelssohn y la grabación completa de las obras de música de cámara de la Segunda Escuela Vienesa con obras de Schönberg, Berg y Webern no son más que algunos de sus hitos discográficos. El Cuarteto de Leipzig es sinónimo de un sonido transparente y preciso, de voces claras y de una profunda comprensión de los compositores y las épocas más dispares. Es este "profundo" concimiento musicológico e histórico-musical (y empatía!) lo que les confiere ventaja frente a los demás conjuntos de primera fila.

(Sal Pichireddu)

 

Memorable debut del Cuarteto de Leipzig en Maverick Concerts

The Boston Musical Intelligencer, 25.7.11

El domingo por la tarde, 24 de julio, el debut del Cuarteto de Leipzig en Maverick Concerts nos proporcionó un acercamiento inusual, aunque muy bienvenido, a la interpretación de cuarteto de cuerda. (...) Desde los primeros instantes musicales, el sonido del LSQ parecía más amplio que el de la mayoría de cuartetos de cuerda. Está formado desde el fondo, basado en la potente interpretación violonchelística de Matthias Moosdorf, sin que este pese demasiado. De hecho, el balance del grupo es maravilloso, con todos los instrumentos audibles y presentes. (...) La interpretación de Mendelssohn acentuó toda la tragedia implacabla de la música, mientras que tocaron el segundo movimiento con una intensidad casi aterradora. El LSQ es consistente pero camaleónico. En el Cuarteto op. 41 n. 3 de Schumann el sonido se volvió más ligero, aunque todavía se reconocía su sonido propio. Después del ferviente segundo movimiento el finale fue deliciosamente danzante. De hecho esta espléndida actuación me motivó a hacer algo que suelo hacer en muy raras ocasiones estos días: Después del concierto compré el set de CDs con los Cuartetos de Cuerda y el Quinteto para piano de Schumann!

(Leslie Gerber)

 

Cuatro artistas de verdad

Scherzo n. 264, junio 2011

La vida fluye de nuevo con naturalidad en los tres cuartetos del op. 76 a cargo del Leipzig, en el que supone el tercer volumen de lo que parece una integral en ciernes. La sedosidad y la tersura del sonido nos sitúan en un mundo cálido, luminoso y envolvente desde el canto inicial del violín en el n. 4, más "Amanecer" que nunca después del Haydn de Fey y los suyos. El humor vuelve a un primer plano en un alegre Menuetto. Fabuloso asimismo el legato con que sale a la luz, en dolce, el tema del segundo movimiento del n. 3. El refinamiento expresivo se cubre parcialmente de sombras en el n. 2, pero sin perder en ningún momento la elegancia y delicadeza que parecen ir en las venas de estos cuatro artistas de verdad, capaces de hacer frente a la variedad de acentos y al virtuosismo del Finale clarificando las líneas y con la misma clase de siempre."

(Asier Vallejo Ugarte)

 

Una estupenda fiesta sonora

Scherzo n. 263, mayo 2011

El Cuarteto de Leipzig es un grupo de mayor abolengo, de recia y oscura sonoridad centroeuropea, que se manejan tan bien en Beethoven (Cuartetos n. 15 y 16, Gran Fuga) como en la integral de los siete cuartetos de Cristóbal Halffter, cuya presentación en bloque era el principal acontecimientos de las tres veladas. (…) Su solidez y su amplitud tímbrica son notables. De ahí que nos pudieran ofrecer una interpretación tan aquilatada como expresiva, tan precisa como matizada. Entendieron perfectamente eso que tan caro es a la escritura del compositor, el empleo adecuado de los silencios. (…) Sería largo detallar las bondades de la recreación y de unas composiciones ya alabadas por su terminación en el mundo expresivo (…). Simplemente apuntemos los impecables pizzicati, la claridad polifónica, singularmente en el Cuarteto n. 2, Memoires, la soltura de la reproducción de los complejísimos pasajes del n. 3 o la sutileza en la gradación de los acontecimientos y encaje entre secciones del citado n. 7. La obras de Beethoven tuvieron su adecuada y elevada interpretación. Los de Leipzig dominan esta literatura, que tienen grabada, como pocos. Una estupenda fiesta sonora.”

(Arturo Reverter)

 

Scherzo, febrero 2011

Crítica de los Cds “Las siete últimas palabras de Cristo en la cruz” y “Cuartetos op. 50 n. 1, 4 y 5” de Haydn.

De los muchos y muy buenos cuartetos de cuerda que estos últimos tiempos se han lanzado a grabar obras de Haydn en disco, el Leipzig es de los mejores, tanto por ese sonido denso, pulido y sedoso tan propio de las agrupaciones educadas en la mejor tradición centroeuropea como por su delicado sentido del cantabile, lo que le permite alzar una voz íntima, serena y espiritual a lo largo de toda la partitura de Las siete últimas palabras de Cristo en la cruz sin necesidad de dejar a un lado elementos fundamentales como la belleza, el vuelo lírico o la adecuación al estilo. Pero, al mismo tiempo, estos formidables músicos se muestran también capaces de imprimir acentos fuertemente dramáticos a la introducción de la obra y de aliviar toda la fuerza expresiva acumulada a través de un terremoto final bien vigoroso y encendido. Naturalmente, las versiones de los tres cuartetos del op. 50 que vienen en el segundo disco siguen esa misma línea, y en ellas la aparición de cada tema supone un instante casi mágico de inspiración y plenitud, no hay sino que escuchar el dinamizador Primer Cuarteto, que una vez coronado con un radiante y afilado impulso vitalista se convierte en el auténtico faro resplandeciente del álbum (…).

(Asier Vallejo Ugarte)

 

Vibrante novedad. "Disco excepcional" en Scherzo, septiembre 2010

Crítica del último CD del Cuarteto de Leipzig con el Quinteto con piano de Schumann (con Christian Zacharias) y los cuartetos n° 1 - 3 del op. 41.

MDG nos hace llegar en este álbum los tres Cuartetos de Schumann junto al famoso Quinteto con piano, con la peculiaridad de que los dos primeros Cuartetos se nos ofrecen en la versión original del compositor, previa a los cortes que luego realizó siguiendo los consejos de Mendelssohn para la versión habitualmente escuchada. El Quinteto obtiene una traducción trepidante por parte de Zacharias y el Cuarteto de Leipzig (bellísimo el segundo movimiento, con cuidada alternancia de lirismo y frenética pasión, y vibrantes los dos últimos, rotundos y que captan al oyente de forma inmediata). El Tercer Cuarteto, que completa el primer disco del álbum, nos llega en su versión habitual, con una interpretación llena de efusividad, expresión lírica (especialmente en el primer movimiento y en el Adagio molto) y una hermosa y perfectamente empastada sonoridad, casi orquestal. Trepidante el final, pleno de vitalidad y energía. Espléndida también la versión de los dos primeros Cuartetos, llena de contrastes (escúchense los dos últimos tiempos de esta obra: el Adagio lleno de sereno lirismo, el Presto fulgurante, arrollador). Irresistible el fuego desplegado en el arrebatado Scherzo de esta obra. (...) El Cuarteto de Leipzig se revela, en definitiva, como un formidable traductor de estas páginas, y toda la intensidad que traen a su interpretación, que es muchísima, queda admirablemente captada por la equilibrada y transparente toma de MDG. Un álbum, en definitiva, modélico, que hay que recomendar de inmediato a todos los schumannianos de pro, tanto por lo que tiene de novedad intrínseca en la edición de las partituras como por lo sobresaliente de su interpretación .

(Rafael Ortega Basagoiti)

 

Cuatro tipos con clase: un señor cuarteto

diverdin. 190, marzo 2010

Los Leipziger exhiben un sonido bellísimo, suntuoso, compacto (la conjunción de los cuatro instrumentos es suprema), cálido, voces perfactamente diferenciadas, con más peso y vibrato que en los op. 50 que se comentan más abajo y que abordan desde otra perspectiva, más ligera, festiva, "clásica". Siempre elegantes y equilibrados, evitan todo exceso emocional para producir una lectura serena, meditativa, que sin embargo no excluye el templado desgarre (Deus meus, Deus meus) o la sublime delicadeza (Consummatum est). El sonido es tan hermoso, tocan tan concentradamente, todo fluye con tanta naturalidad que en manos de los Leipziger la sucesión de adagios escapa de la probable monotonía. (...) La prestación del siempre fiable Stefan Arzberger es portentosa: sonido terso,  afinación impecable y articulación impoluta. (...) Sin renunciar a su sonido empastado y suntuoso, consiguen los Leipziger la requerida ligereza mediante un fraseo versátil, elástico, como evidencia el Vivace del Cuarteto den Si b, lleno de gracia, con inteligente utilización de los silencios y de los contrastes dinámicos. (...) A este nivel, si completan el op. 50 será una de las más grandes versiones de este ciclo.

(Miguel Angel González Barrio)

 

Beethoven estudiado a través de varias lentes

New York Times,14.03.10

Los intérpretes proporcionaron una densa, dramática visión de conjunto de la producción de Beethoven, continuamente expansiva en la construcción armónica del discurso sonoro. Sumamente flexible, el conjunto logró reconfigurar su sonoridad en la aproximación a cada obra: la distancia fue considerable entre la calidez reconfortante, la rica tonalidad del temprano Cuarteto en Re mayor, y el resplandor de otro mundo que extrajeron del finale del Opus 127. De todos modos, ambas lecturas tuvieron algunos puntos en común: la firma del Cuarteto de Leipzig fue evidente. Su forma de tocar es ágil, fluida, bien matizada, y se desenvuelve a través de las mayores dificultades técnicas como si nada. El cuarteto culminó el hechizo en el movimiento lento del Opus 127, un adagio de tono sombrío, que en su lectura pareció lucir un doble enfoque: al escuchar la hermosa y equilibrada interpretación pudo oírse el movimiento como desdoblándose en una progresión de acordes, pero al escuchar detenidamente a cada músico, prestando atención al canto de las líneas individuales, se apreció una compleja textura en contrapunto.”

(Allan Kozinn)

On Tour

Jul
4

04.07.2017 19:00 - 21:00

Jul
16

16.07.2017 14:00 - 16:00

Aug
20

20.08.2017 11:00 - 13:00

Aug
27

27.08.2017 11:00 - 13:00

Aug
28

28.08.2017 19:00 - 20:00

Anhaltische Kammermusiktage

Auf dem Weg nach Berlin ist das Leipziger Streichquartett in Residence bei den Anhaltischen Kammermusiktagen in Wörlitz!

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